Textos para la categoria Junio, 2009

CAPERUCITA Y EL LOBO COBRADOR (versión libre) de Eduardo Buero

eduardobuero Junio 11th, 2009

“Había una vez” una joven vestida de rojo llamada Caperucita que iba por su pueblo vendiendo golosinas en una canastita y que se dirigía una mañana de frío a visitar a su abuela que estaba enferma para llevarle dinero para los remedios.

 

Caperucita tenia serios impulsos de compra, principalmente de ropa, zapatos y maquillaje, los cuales compraba según su estado de ánimo.

 

Si estaba triste, compraba y si estaba contenta, compraba mas. La verdad es que tenía su tarjeta LOBOCARD al límite. También usaba mucho LEÑACARD.

 

Ella vivía con su mamá. A su abuela no le alcanzaba para los gastos de la casa, el teléfono, los remedios y el alquiler. Sobre todo para los remedios y por eso necesitaba ayuda extra de su hija y su nieta.

 

Este mes la joven no pagó el resumen de las tarjetas porque no le alcanzó ni para el pago mínimo de ambas.

 

Si bien la madre podía ayudarla, no conocía que Caperucita debía sus resúmenes de cuenta porque no le llegaban, ya que había inconvenientes en la distribución de correspondencia. (Ni siquiera en los cuentos llegan las boletas en tiempo y forma, quizás en Alicia y el país de las maravillas lleguen antes de que venzan).

 

En fin, sucedió lo que tenía que suceder. El cobrador de LOBOCARD comenzó a perseguir a Caperucita. No podía encontrarla.

 

Llamó a la casa y atendió la madre: “Hola”

Y el cobrador dijo: “Por favor con Caperucita?”

Madre: “No está”

Cobrador: “Y donde está?”

Madre: “En la calle, fue a visitar a la abuela”

Cobrador: “Me dice su numero de celular por favor?”

Madre: “Si, como no, espere que lo tengo anotado por acá………si, el celular es 154ñ%$&”$ (nota del autor: no crean que voy a revelar el numero de Caperucita, pregúntenle a Pinocho)

 

Cobrador: “Gracias Señora hasta luego. Algo mas, cómo se llama la abuelita?”

Madre: “Maria Esther Garcia Perez.”

Cobrador: “Gracias otra vez.”

 

Seguidamente el cobrador de LOBOCARD llamó a Caperucita al celular y estaba un contestador. No tuvo suerte, averiguó por Internet donde vivía la abuela y salió a la calle a buscar a Caperucita.

 

El cobrador la encontró en la avenida principal y le llamó la atención porque estaba fumando sentada en el cordón de la vereda. Ella no lo vió.

 

El cobrador de LOBOCARD aprovechando que Caperucita estaba perdiendo tiempo se apuró y llegó a la casa de la abuela, tocó el timbre, la abuela gritó desde adentro “Pasá Caperucita, está abierto” y el cobrador pasó.

 

Encontró a la abuela en la cama, con mucha tos y cuando lo vio al cobrador se asustó y se desmayó. El cobrador la llevó a otra habitación, la encerró y esperó que llegue Caperucita para poder hablarle y pedirle que pague.

 

Cuando la joven tocó el timbre, el lobo desde adentro fingiendo la voz de la abuela preguntó “quien es?”

 

Y Caperucita respondió “Yo abuelita, te vine a traer el dinero para los remedios”. En ese instante el cobrador aprovechó, se disfrazó de abuela, se metió en la cama y le dijo en voz alta fingiendo dolor “Pasá querida, estoy en la cama….”

 

Cuando Caperucita vió a su “abuela” le llamó la atención y le preguntó “Pero que orejas grandes tienes abuelita” y la “Abuela” respondió “Para escucharte mejor…” y Caperucita insistió “Pero que ojos grandes tienes abuelita” y el cobrador respondió “Para mirarte mejor…” y luego Caperucita le dijo “Pero que manos grandes que tienes abuelita!!!” y la “abuela” se abalanzó y le quitó el dinero de la mano y le dijo “Para cobrarte mejor!!!!!”, se sacó el disfraz y la encerró en el mismo cuarto con la abuela real.

 

Cuando disponía a irse de esa casa con el dinero alguien tocó el timbre, el cobrador preguntó “Quien es?” y quien venía dijo “Juan”.

 

El cobrador se asustó, abrió la puerta para salir corriendo y Juan, quien era el cobrador de LEÑACARD, advirtió algo raro, contuvo y ató al cobrador de LOBOCARD en el living y por los ruidos supo donde estaban encerradas Caperucita y su abuelita y las liberó.

 

Entre los tres le quitaron al cobrador malo el dinero de los remedios y ahí Juan les dijo que le convenía pagarle ese dinero a él, asi se podía habilitar la tarjeta, podía comprar los remedios financiados y muchas cosas mas.

 

Luego echaron al cobrador de LOBOCARD y le pagaron al de LEÑACARD.

 

Moralejas: No hay que engañar ni agredir al deudor para cobrarle, hay que ayudarlo y motivarlo para que nos pague. Y no es ningún cuento.